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Pastores: Tito y Delmy Escalante

Visión

"Ser una congregación de gente sana y libre que bendice a sus miembros y amigos con el Evangelio de Jesucristo en un ambiente de amor, respeto y aceptación"

miércoles, 10 de abril de 2013

LA MUJER Y LA REDENCIÓN

Por: Obispo Yattenciy Bonilla, Phd.


¡Aún no salgo de mi asombro! En la última Asamblea Mundial, realizada en Julio del 2010, por mayoría de votos de los obispos de la Iglesia de Dios, no se aprobó la ordenación obispal de la mujer. El motivo, creo yo, es el uso todavía de ciertas estructuras eclesiásticas descontextualizadas.
Mientras algunas iglesias no liberan a la mujer permitiéndole un ejercicio más pleno de liderazgo, la sociedad civil sí está otorgando oportunidad y espacio a grandes mujeres capaces de ocupar cargos gerenciales y ejecutivos en muchas empresas e instituciones civiles, y es más ocupan el puesto presidencial. Tenemos mujeres presidentas de nación que han desarrollado un buen liderazgo en beneficio del Estado. Sin embargo, la iglesia no se favorece de un liderazgo pleno de la mujer, coartando su desarrollo y privándose de los grandes aportes que puede realizar.
Me podrán decir, que a la mujer sí se le ha permitido tener un liderazgo porque hay muchas pastoras y líderes en otras áreas; pero yo les respondo, que nos estamos privando de tener supervisoras nacionales en la Iglesia de Dios, pues en los diferentes países hay mujeres con grandes habilidades y capacidades que pueden realizar una buena supervisión. Sin embargo, por el hecho de no tener la ordenación de obispo, se les niega la oportunidad de ser supervisoras. Debido a esto, la iglesia coloca a hombres que a veces no tienen una buena habilidad y capacidad y como consecuencia no desempeñan un buen liderazgo en la supervisión estancando el crecimiento de la Iglesia de Dios. Con esto no digo que los hombres no sean capaces y las mujeres sean mejores, pero a veces algunos hombres no tienen el talento de la administración y las mujeres sí, caso contrario también hay mujeres que no son hábiles para la administración y los hombres sí.
No importa el género para desarrollar un buen liderazgo eclesiástico o administrativo, sino el talento de cada persona, sea hombre o mujer y la sabiduría de trabajar unidos en beneficio del Reino de Dios.
Es por eso, que haré una exégesis corta y precisa sobre este tema y recomiendo al lector de este artículo que culmine la lectura hasta el final. Habrá ciertas partes de la exégesis que serán un poco pesadas por el uso del idioma griego y su explicación técnica, pero es necesario hacerlo para fundamentar lo que quiero demostrar.
El punto de partida es la redención. La esencia de la redención de Cristo se encuentra en volver a restablecer el orden del principio antes de la caída. ¿A qué se refiere lo que estamos diciendo?
La redención es el acto de Jesucristo, que realiza en la cruz liberadora, con el objetivo de restaurar a las personas dándoles una vida plena aquí en la tierra y, en un futuro escatológico, restaurar sus relaciones; también tiene efectos en su vida ministerial.
1La redención es vida y Jesús ofrece una vida digna, donde hombres y mujeres juntos y como complemento el uno del otro, a través de la misión que Dios les ha encomendado desde el inicio de la creación, de acuerdo con Gn. 1:27-28, puedan alcanzar a otras personas para redimirlas y ofrecerles un proyecto de salvación y liberación.
Realizaré un análisis de textos bíblicos que han sido mal interpretados, desde mi punto de vista, se ha hecho una interpretación literal y lo interpretado ha servido para seguir fundamentando que el privilegio para un liderazgo pastoral, obispal, sacerdotal y presbiteral únicamente le corresponde al hombre y con ello se olvida el concepto genuino de redención.
Por eso, el propósito de la exégesis es realizar un análisis exegético y contextual de la primera carta a Timoteo 2:12, en relación con la primera carta de Corintios 11:1-16, ambos escritos los compararemos desde la situación histórica concreta, lo que nos ayudará a entender lo que cada pasaje habla y cómo corrige una situación particular que la comunidad experimenta de acuerdo al contexto histórico en que vive, sin olvidar nuestro querido contexto Latinoamericano. También el análisis de Mateo 19:1-12 y Gálatas 3:28, nos ayudará para contextualizar el significado de la redención a la luz del pensamiento liberador de Jesucristo.