ANTIGUA CALLE A TONACATEPEQUE, URBANIZACION LAS MARGARITAS, FRENTE A BODEGAS DE FABRICA IMSA, 300 METROS AL NORTE DE UNICENTRO SOYAPANGO, SAN SALVADOR, EL SALVADOR, CENTROAMERICA




Pastores: Tito y Delmy Escalante

Visión

"Ser una congregación de gente sana y libre que bendice a sus miembros y amigos con el Evangelio de Jesucristo en un ambiente de amor, respeto y aceptación"

sábado, 31 de marzo de 2012

El Camino TV

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miércoles, 28 de marzo de 2012

CAUSAS DE LA RESISTENCIA L CAMBIO

1. Temor a la pérdida de identidad,

a. Si cambiamos la forma en la que realizamos nuestra labor pastoral ¿Seguiremos siendo Iglesia de Dios

b. Si cantamos alabanzas nuevas, en géneros musicales nuevos ¡seguiremos siendo Iglesia de Dios.

c. Si organizamos los ministerios de tal manera que las personas sea atendidas y cuidas de manera más eficiente y como resultado de esto, realizamos cultos generales en donde las personas capacitadas para dirigir la adoración y la predicación realicen el trabajo. ¿seguiremos siendo Iglesia de Dios?

d. Si cerramos los Templos algunos días de la semana para ir a buscar a la oveja número cien. ¿Seguiremos siendo Iglesia de Dios?

e. Si establecemos escuelas de formación bíblica, ministerial y teológica. ¿Seguiremos siendo Iglesia de Dios?

f. Si conservamos nuestros principios doctrinales y nuestro sistema de gobierno y cambiamos la manera en la que hacemos las cosas. ¿Seguiremos siendo Iglesia de Dios?

g. Si los pastores predicamos en la mayoría de cultos de la iglesia ¿seguiremos siendo Iglesia de Dios?

h. Si se administran los dineros de la iglesia de otra manera, sin traicionar el modelo bíblico y los estatutos y acuerdos de la organización ¿Seguiremos siendo Iglesia de Dios?

i. Si en la iglesia se sientan los hombres con sus familias ¿Seguiremos siendo Iglesia de Dios?

j. Si admitimos a personas que no son perfectas en nuestras congregaciones ¿Seguiremos siendo iglesia de Dios?

k. Si nos convertimos en una iglesia que ama a los pecadores aunque no aprueba el pecado ¿Todavía seríamos Iglesia de Dios?

2. Intereses personales amenazados.

a. ¿Qué puedo llegar a perder si cambian las cosas?

b. ¿Tendré que trabajar más?

i. Capacitarme y actualizarme para está nueva manera de hacer las cosas

ii. Preparar más sermones y estudios

iii. Capacitar a más personas

iv. Levantarme más de mañana

c. ¿Cuánto dinero dejaré de percibir si cambio las cosas?

d. Tendré que compartir mis ingresos con otros consiervos

e. ¿Y si después me cambian de iglesia?

3. Las tradiciones de la organización (Siempre hemos sido así)

a. Podemos experimentar una sensación de traición a los predecesores

b. Pensar que no se pueden hacer las cosas de otra manera

c. Anclados en el pasado en cuanto métodos.

d. Sobrevaloración de la herencia

e. Identidad ligada a tradiciones

4. Falta de información

a. Cuando no sabemos que es lo debemos hacer nos resistimos al cambio.

b. No corra, el cambio debe ser un proceso dirigido de manera intencionada.

c. Debemos comprender que no se trata solo de cambiar, sino de tener la información necesaria para que el cambio sea positivo.

d. Cuando los pastores tenemos la información, viene lo más difícil, hacer la información digerible a la congregación.

e. Si Dios nos da una visión para ejecutarla dentro de la congregación, debemos asegurarnos que todas las capas del liderazgo tienen claramente definido y comprendido lo que se desea hacer.

f. Cuanto más informada esté la congregación más fácil será redirigir el rumbo de la misma.

g. Los pastores debemos ser excelentes comunicadores, como lo fue nuestro Maestro. Los profesores hacen difícil lo fácil, los comunicadores, hacen fácil lo difícil.

5. Una pobre percepción de los beneficios reales del cambio.

a. Los seres humanos nos movemos en base a estímulos

b. Si llegamos a la conclusión que el cambio nos beneficiará, no presentaremos resistencia.

c. Por lo tanto debemos comunicar los beneficios.

d. Los pastores debemos fungir como motivadores que creen en el producto que están ofreciendo.

e. La pregunta que toda persona hará es: ¿Y a mí en qué me beneficia?

i. ¿Beneficiará a los adultos una verdadera pastoral juvenil?

ii. ¿Beneficiará a la iglesia una pertinente pastoral de la mujer?

iii. ¿Beneficiará a la congregación una capacitada pastoral del hombre adulto?

iv. ¿Beneficiará a las congregaciones, pastores motivados y capacitados para hacer la obra de Dios?

v. ¿Beneficiará a la Iglesia de Dios en El Salvador el crecimiento numérico y espiritual de cada congregación?

f. La pregunta acerca de los beneficios, debe ser respondida de manera seria por aquellos que están convencidos de la necesidad del cambio.

6. Incertidumbre respecto al futuro

a. Todo cambio nos pone nerviosos y da paso a interrogantes legítimas.

b. ¿Será necesario hacer este cambio?

c. ¿Por qué deseo hacer este cambio?

d. ¿Qué es lo que realmente debo cambiar?

e. ¿Cuál es el mejor momento para hacer este cambio?

f. ¿Qué pasa si las cosas no resultan?

g. ¿Cuáles serán las consecuencias de este cambio?

LA NATURAL RESISTENCIA AL CAMBIO

Una de las mayores dificultades por las que atraviesan las personas es la de poder cambiar sus pensamientos, actitudes, comportamientos o conceptos. En general, les resulta difícil, al extremo de imposible, el modificarse para mejorar. El cambio es lo mas duro que puede suceder a los individuos, debido a que consideramos que es imposible o que estamos en la línea correcta de actuación y no debemos variar. Cambiar implica perder nuestra propia identidad, dejar de ser lo que somos, alterar nuestra cotidiana personalidad.

Las investigaciones han comprobado que no existe nada más deteriorante para nuestro cerebro que mantener los hábitos o rutinas. Para preservar intactas y activas, funciones como la memoria, el intelecto o la cognitividad es fundamental realizar labores distintas a las rutinarias.

A pesar que parezca contradictorio, el cambio, la dinámica de mejora y superación, es lo más persistente en el mundo actual. La posibilidad del cambio es una realidad certera, pero cambiar significa ceder, conceder, claudicar o renunciar a la estructura pensante que entendíamos indubitablemente cierta.

Las organizaciones, al igual que los individuos, tienden a resistirse al cambio, mediatizándose en su limitación. Se niegan a adaptarse con las diferentes transformaciones que se suceden en su medio o entorno, interno o externo por ser este difícil o costoso. El cambio es la variación o paso de una situación permanente a otra idealizada a partir de una visión. Es moverse desde una situación actual y estable, pasando por desequilibrios e inestabilidad, a otra situación de equilibrio futuro. Cuanto más grande sea el cambio, más grande es la resistencia.

La resistencia es una reacción normal e inevitable que se presenta en el periodo de pérdida de control, que se suscita ante la ambigüedad e inseguridad de lo que vendrá y que siempre será dependiente de la percepción de cada individuo.

Es importante distinguir si la resistencia es abierta o encubierta, racional o irracional. Si deviene de la incertidumbre, el miedo o el enojo. A partir de este análisis se deberán aplicar las estrategias de cambio inherentes a cada realidad. Sensibilizando el elemento humano, ubicando un liderazgo basado en principios orientados a desarrollar habilidades y competencias.