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Pastores: Tito y Delmy Escalante

Visión

"Ser una congregación de gente sana y libre que bendice a sus miembros y amigos con el Evangelio de Jesucristo en un ambiente de amor, respeto y aceptación"

viernes, 4 de abril de 2014

El cristiano y la creación de Dios



“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”
Génesis 1:1
Introducción
El cristianismo ha recibido una herencia teológica en relación a la creación que en los últimos años ha comenzado a ser revisada a partir de las Sagradas Escrituras. La visión totalmente antropocéntrica,[1] que relega al resto de la creación a un papel utilitario, ha sido objeto de análisis serio por hombres y mujeres que movidos por el desequilibrio en el que se encuentra el planeta tierra, han buscado en la Palabra de Dios un respuesta bíblica a tal realidad.
Los recursos naturales son limitados.
No se puede negar que el planeta ha sido objeto de una despiadada explotación, los recursos naturales, que en un momento se llegó considerar que eran ilimitados, en las últimas décadas han comenzado a desaparecer, cada día hay menos agua dulce, el aire está más contaminado, la deforestación está afectando los ecosistemas y muchas especies se están extinguiendo. El equilibrio se ha roto y las cosas van de mal en peor, sin que al parecer a nadie le interese.
La pregunta es ¿Qué tiene la Biblia que decir? El libro de Génesis nos responde esta importante pregunta, el capitulo 1 versículo 1 nos recuerda que Dios es el Creador del cielo y la tierra. Todo lo que Dios hace es bueno en gran manera. Dios no creó este planeta para que nosotros viniéramos a destruirlo, lo hizo como un lugar especial, donde la vida terrenal se desarrollara de manera adecuada.
El hombre es el jardinero de Dios
Génesis 2:15 dice: “Dios puso al hombre en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara”. Ciertamente el ser humano toma sus alimentos de la tierra. Sin embargo debemos recordar que la instrucción de Dios fue cultivarla y cuidarla, no es explotarla; sino cuidarla. Mientras el ser humano tome de la tierra lo necesario para vivir, el equilibrio ecológico se mantendrá, cuando se comienza a explotar los recursos de manera industrial, la creación entrará en desequilibrio y le pasará la factura al ser humano, que pasó de cuidador a explotador. Debemos tomar solamente lo necesario, los recursos son limitados
Los peligros del dualismo
El dualismo que predica la existencia de dos  realidades: la espiritual y la material, en donde lo material por naturaleza es malo y además un tropiezo para lo espiritual,  los gnósticos cultivaron este tipo de ideas que han llegado al seno del cristianismo. De tal manera que muchos cristianos ven con desprecio la creación de Dios y por lo tanto no consideran valioso cuidarla. Es curioso, pero cuidar era la responsabilidad que Dios le dio al ser humano. Todo lo material ha sido creado por Dios y Génesis 1:31 afirma: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” Quién no cuida de la creación de Dios, en la práctica no está valorando su obra perfecta. Como afirma Salmos 24:1 “De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan”
Debemos cuidar la creación por amor al Creador, pues la revelación general del gran Arquitecto del universo es a través de las cosas creadas.[2] Dios en su sabiduría decidió revelarse a sí mismo por medio de las cosas creadas. Es maravilloso, lo perfecto que es Dios en su creación, todo lo hizo hermoso y puso eternidad en las cosas que creó.[3]
¿Por qué es importante hacer algo?
Por lo tanto, es importante que se redefina la relación que mantendremos con la creación de nuestro Dios entre tanto, él regresa por nosotros. Cuando el Señor regrese seguramente nos pedirá cuenta de nuestra mayordomía. Dios nos confió esta enorme casa llamada planeta tierra ¿No creen que sería bueno y justo cuidar de esta casa global donde vivimos todos e igualmente dependemos de los mismos recursos? Ricos y pobres necesitamos de los alimentos que se cultivan en la tierra, ricos y pobres necesitamos aire y agua. Todavía no se ha inventado ni descubierto otro medio por el cual preservar la vida humana. Curiosamente el nombre bíblico del primer hombre es Adán, esto literalmente significa terrenal, el tomado de la tierra, el que es de tierra.[4]  El ser humano fue creado para depender del fruto de la tierra.
Si no hacemos nada, las reservas de oxigeno y agua dulce del planeta, en pocos años se agotarán. La capacidad de producción alimentaria irá disminuyendo paulatinamente. Debemos hacer algo para detener la destrucción de nuestra casa global. La mayoría de los desastres naturales, no son tan naturales. Más bien es el efecto del desequilibrio en el que los seres humanos tenemos el planeta. Fenómenos como el cambio climático, el fenómeno del niño y la niña, los huracanes y las tormentas tropicales, son el resultado la mano del ser humano que se ha convertido en el peor depredador de la creación.
La ecología es un tema pertinente y bíblico
Romanos afirma: “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora” (Romanos 8:22) Es interesante una mirada hacia el futuro, en el mundo de Dios los desiertos no tienen lugar, en este sentido es Isaías quien nos provee una visión de la labor restauradora de la creación: “En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca. Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente,
para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová hace esto, y que el Santo de Israel lo creó”
(Isaías 41:18-20) Apocalipsis contiene una orden explicita de proteger la creación: “Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes” (Apocalipsis 9:4) En la eternidad habrán ríos y árboles: ”En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones” (Apocalipsis 22:2)
Conclusión
Es tiempo de comenzar a cuidar nuestro planeta, mientras esperamos el regreso de nuestro Señor Jesucristo. Debemos reducir el consumo de contaminantes, aprender a reusar las cosas para evitar la contaminación del planeta. Además, es urgente desarrollar el hábito del reciclaje de los metales, el vidrio y los plásticos. Como Iglesias no podemos ser espectadores pasivos de la destrucción de la maravillosa creación de Dios.


[1] Centrada  totalmente en el ser humano
[2] Romanos 1:20
[3] Eclesiastés 3:11
[4] Génesis 3:19

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