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Pastores: Tito y Delmy Escalante

Visión

"Ser una congregación de gente sana y libre que bendice a sus miembros y amigos con el Evangelio de Jesucristo en un ambiente de amor, respeto y aceptación"

miércoles, 28 de marzo de 2012

LA NATURAL RESISTENCIA AL CAMBIO

Una de las mayores dificultades por las que atraviesan las personas es la de poder cambiar sus pensamientos, actitudes, comportamientos o conceptos. En general, les resulta difícil, al extremo de imposible, el modificarse para mejorar. El cambio es lo mas duro que puede suceder a los individuos, debido a que consideramos que es imposible o que estamos en la línea correcta de actuación y no debemos variar. Cambiar implica perder nuestra propia identidad, dejar de ser lo que somos, alterar nuestra cotidiana personalidad.

Las investigaciones han comprobado que no existe nada más deteriorante para nuestro cerebro que mantener los hábitos o rutinas. Para preservar intactas y activas, funciones como la memoria, el intelecto o la cognitividad es fundamental realizar labores distintas a las rutinarias.

A pesar que parezca contradictorio, el cambio, la dinámica de mejora y superación, es lo más persistente en el mundo actual. La posibilidad del cambio es una realidad certera, pero cambiar significa ceder, conceder, claudicar o renunciar a la estructura pensante que entendíamos indubitablemente cierta.

Las organizaciones, al igual que los individuos, tienden a resistirse al cambio, mediatizándose en su limitación. Se niegan a adaptarse con las diferentes transformaciones que se suceden en su medio o entorno, interno o externo por ser este difícil o costoso. El cambio es la variación o paso de una situación permanente a otra idealizada a partir de una visión. Es moverse desde una situación actual y estable, pasando por desequilibrios e inestabilidad, a otra situación de equilibrio futuro. Cuanto más grande sea el cambio, más grande es la resistencia.

La resistencia es una reacción normal e inevitable que se presenta en el periodo de pérdida de control, que se suscita ante la ambigüedad e inseguridad de lo que vendrá y que siempre será dependiente de la percepción de cada individuo.

Es importante distinguir si la resistencia es abierta o encubierta, racional o irracional. Si deviene de la incertidumbre, el miedo o el enojo. A partir de este análisis se deberán aplicar las estrategias de cambio inherentes a cada realidad. Sensibilizando el elemento humano, ubicando un liderazgo basado en principios orientados a desarrollar habilidades y competencias.

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