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Pastores: Tito y Delmy Escalante

Visión

"Ser una congregación de gente sana y libre que bendice a sus miembros y amigos con el Evangelio de Jesucristo en un ambiente de amor, respeto y aceptación"

domingo, 4 de diciembre de 2011

Confusión en el concepto de espiritualidad

La espiritualidad de los evangélicos en América latina se ha reducido a ritualismo cúltico, se ha promovido una espiritualidad que conduce a las personas a separar la vida religiosa de la cotidiana. Los evangélicos limitamos la experiencia religiosa al tiempo dentro de las instalaciones de los templos; vida espiritual es sinónimo de oración en el Templo, cantos y teorización de la Sagradas Escrituras.

Es evidente que ha faltado a la teorización, la ejecución y aplicación de las enseñanzas del Evangelio de Jesús, la espiritualidad se ha concebido solamente como relación con Dios, olvidando que la validación de esta relación se obtiene en el compañerismo y la comunión; en la compasión y amor al prójimo;[1] en la solidaridad con el necesitado; en la caridad con el huérfano y la viuda.[2]

La única manera de medir la espiritualidad de una persona es por medio de la forma en la que se relaciona con el prójimo y con los miembros de la familia de la fe. Juan 13:35 dice “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Biblia, RV1960). También en la 1a Carta, Juan vuelve a afirmar que la espiritualidad no se mide por los ritos religiosos que se practiquen, sino por el amor a los hermanos. El texto de 1 Juan 4:20-21 es contundente: “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano” (Biblia, RV1960).

No hay espiritualidad sin compañerismo, solidaridad, generosidad, servicio y amor. Sin estos elementos la fe cristiana se reduciría a otra religión más, carente de vida y dinamismo. Por lo tanto, carente de poder transformador y dejaría de ser digna de proclamar el mensaje del Evangelio del Reino de Dios. Ya que aunque la iglesia no es el Reino de los Cielos; sí es la asignada para la materialización del Reino de Dios. El gobierno de Dios se hace visible en la manera que la iglesia logra ser la sal,[3] luz[4] y la levadura[5] de este mundo. Y esto se logra a través de la práctica de los valores del Reino de los Cielos predicados por nuestro Señor Jesucristo y vividos por sus seguidores. La relación espiritual que una persona tiene debe traducirse en acciones que abonan a que este mundo sea un lugar mejor, caracterizado por la justicia, la paz y la alegría.[6]

Mientras la iglesia cristiana evangélica continúe prisionera de concepciones supersticiosas acerca de la espiritualidad, no logrará disfrutar de lo impresionante que es el Reino de Dios. Esta espiritualidad supersticiosa de algunas congregaciones pertenecientes al cristianismo evangélico, peligrosamente raya con características del espiritismo pagano.[7] Lamentablemente en una considerable cantidad de congregaciones de corte profético y pentecostal, el estudio serio de las Sagradas Escrituras es visto con recelo. Hay un desprecio declarado por lo académico y una tendencia por espiritualizar todas las cosas.

No se puede negar la obra del Espíritu Santo en medio de la iglesia, pero sí es necesaria una comprensión pneumatológica que tenga profundas raíces en las Sagradas Escrituras correctamente trazadas. De tal manera que no se confunda emocionalismo con espiritualidad, la iglesia evangélica debe vivir en el poder del Espíritu sin caer en charlatanería barata. La iglesia de Cristo debe evitar vender cielo falso y dosis de la nueva droga que los consumistas de esta época buscan en las religiones. Si Karl Marx dijo que la religión era el opio de los pueblos,[8] hoy en día la gente llega a la iglesia por su dosis de “cocaína espiritual”, andan buscando a un motivador que les mantenga despiertos y felices. No buscan predicación; sino motivación, si alguien quiere llegar a tener una mega iglesia, deje de predicar y póngase a motivar.



[1] 1 Juan 4:20

[2] Deuteronomio 14:29; Santiago 1:27

[3] Mateo 5:13

[4] Mateo 5:14

[5] Mateo 13:33

[6] Romanos 14:17

[7] Algunas congregaciones tienen prácticas que se encuentran fuera de toda hermenéutica bíblica, y que más bien responden a la mentalidad supersticiosa de sus líderes. Confundiendo profecía con adivinación y el poder de Dios con magia. Además de recurrir a amuletos cristianos, asignándoles poderes milagrosos a objetos e incluso personas, teniendo una fuerte inclinación a creer e interpretar cualquier situación contraria como producto de la brujería, lo que hace mantener a los fieles bajo un estado continuo de psicosis, pues miran demonios en todas partes. En estos círculos son frecuentes los diagnósticos de posesiones demoníacas.

[8] La cita aparece en el escrito de Marx “Contribución a la crítica de la Filosofía de Hegel” (1843: Kritik des hegelschen Staatsrecchts) publicada en 1844 en el periódico Deutsch-Französischen Jahrbücher, que el propio Marx editaba.

1 comentario:

  1. Me llega este ensayo, solo debemos atacarlo desde adentro hacia fuera, y enseñarlo en nuestra congragacion y acabar con todos los mitos que por tiempos se nos ha enseñado,
    Bendiciones

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